Sal de tu cabeza y entra en tu cuerpo
¿Cómo podemos mantener la atención plena cuando intentamos vivir vidas plenas que nos mantienen constantemente ocupados? Encontrar el equilibrio entre ambos puede ser un desafío. Cuando estamos demasiado ocupados, a veces olvidamos la importancia de disfrutar y apreciar el momento. Podemos sentirnos abrumados por la rutina diaria y comenzar a alejarnos poco a poco de las actividades sociales y recreativas.
En lugar de estar presentes en el momento y ser conscientes de nuestra vida diaria, podríamos terminar rumiando o simplemente procrastinando. Cuando esto sucede, necesitamos desconectar de nuestra mente y conectar con nuestro cuerpo. En otras palabras, necesitamos adoptar un enfoque más holístico de la vida y reconectar nuestro cuerpo con la mente.
¿Cómo? Existen muchas prácticas establecidas que nos ayudan a conectar con nuestro cuerpo. En este artículo, profundizaremos en la corriente de pensamiento de la conciencia encarnada y compartiremos algunos consejos para aplicarla a tu vida personal para que puedas desconectar de tu mente y conectar con tu cuerpo cuando lo necesites.
La encarnación de la conciencia
A mediados del siglo XX, Jean Piaget , uno de los psicólogos del desarrollo más importantes de todos los tiempos, descubrió que los niños desarrollan la lógica al interactuar primero con objetos y personas de su entorno y luego internalizar esas interacciones y repetirlas mentalmente. El proceso de internalización se refiere a nuestra capacidad de absorber influencias externas (eventos, ideas, creencias, estímulos), absorberlas y utilizarlas para construir la maravilla abstracta que constituye nuestro carácter. Así es como aprendemos y maduramos, y cómo nuestras experiencias nos moldean como individuos.
En pocas palabras, según Piaget, no puede haber cognición —nuestra capacidad de desarrollar la consciencia— sin la experiencia corporal. Sin embargo, como adultos, a veces parece que nos perdemos en esa misma mente que nos otorga esta divina capacidad de ser conscientes. Nos aferramos a nuestras costumbres y, una vez que hemos establecido nuestro propio sentido de identidad, puede ser difícil desprendernos de ellas, dar un paso atrás y reaprender nuevos comportamientos.
Entonces, ¿cómo podemos salir de este ciclo? Nuestra respuesta es sencilla: retroceder en el proceso. Podemos fortalecer la conexión entre el cuerpo y la mente reconectando con el mundo físico e internalizando nuestras experiencias físicas una vez más, o tanto como sea necesario.
Puedes estar más presente, comprometido y conectado con el presente fortaleciendo la conexión entre tus sentidos y tu mente. Esto te transformará de ser un observador a un participante activo en la vida.
Cómo encarnar la mente
La conciencia corporal puede aportar muchísimos beneficios a nuestras vidas. Una salud mental mejorada o bien mantenida es sin duda uno de los principales beneficios directos, pero en realidad van mucho más allá. Vivir con cuerpo mejora tu calidad de vida y tu rendimiento en todos los ámbitos, ya que te ayuda a encontrarle más sentido a todo lo que haces.
Si vives el momento presente, a quienes te rodean les resulta más fácil conectar contigo y, de esta manera, tiendes a construir relaciones más íntimas y significativas. Vivir en cuerpo también te permite disfrutar más de tus aficiones e incluso rendir mejor en el trabajo sin sentirte cognitivamente agotado ni quemado .
¿Qué acciones necesitas realizar para volver a integrarte cómodamente en tu cuerpo? Aquí tienes algunas técnicas para ayudarte a conectar más estrechamente con tu cuerpo y recuperar la consciencia en tu vida diaria.
Habla con tu cuerpo
Cuando te obsesionas y descuidas tu cuerpo, te tratas como una máquina. Si no te concentras y usas tus sentidos, se adormecen. Si no prestas atención a cómo se siente tu cuerpo , dejas de sentirte .
Considere las siguientes preguntas:
- ¿Cómo se siente mi cuerpo ahora?
- ¿Puedo sentir la ropa que llevo puesta? ¿La silla en la que estoy sentada? ¿La firmeza del suelo que piso? ¿Cómo se siente?
- ¿Qué elementos de mi cuerpo no puedo sentir? ¿Cómo sería si pudiera sentirlos?
- ¿Hay algo que estoy sintiendo en mi cuerpo ahora mismo que no quiero sentir?
Ser curioso y hacerse preguntas sobre el cuerpo puede ser más importante que responderlas y encontrar soluciones o arreglar cualquier cosa. Estas preguntas conectan la mente con el cuerpo. A largo plazo, esta es una excelente estrategia para encarnar la mente.
Para una conexión a tierra instantánea, también puedes aplicar algunas de las siguientes técnicas:
- Saborea un aroma;
- Mueva el cuerpo estirándose, saltando, bailando o haciendo ejercicio;
- Toma un cubo de hielo en tu mano y observa cómo te sientes al sostenerlo y derretirlo;
- Dar un paseo;
- Respira profundamente;
- Toca diferentes objetos y texturas;
- Sumerge las manos lentamente en agua fría, introduciendo primero las yemas de los dedos. Piensa en el proceso mientras sumerges toda la palma.
- Recita poesía de memoria;
- Piensa en una frase o afirmación que te sirva de ancla;
- Concéntrese en un problema de matemáticas que pueda resolverse "en la cabeza";
- Pasa tiempo con tu mascota;
- Visualiza tu lugar favorito o un momento de paz;
- Crea una lista de reproducción de música relajante y reprodúcela cada vez que te sientas desconectado de tu cuerpo.
Investiga la conexión entre la mente y el cuerpo
Desde una perspectiva holística, el malestar fisiológico afecta nuestro bienestar psicológico y viceversa. Si no se satisfacen algunas de tus necesidades básicas, tus niveles de energía disminuirán y el estado de tus sistemas endocrino y neuronal se verá afectado. Esto dificulta concentrarse en satisfacer tus necesidades más complejas hasta que cuides tu salud y bienestar.
Simplemente prestar atención a tus necesidades básicas puede mejorar significativamente la conexión entre tu mente y tu cuerpo. Comencemos repasando cómo puedes satisfacer tus necesidades básicas:
- ¿Cómo duermes? ¿Cuántas horas duermes por noche? ¿A qué hora te acuestas?
- ¿Cómo es tu alimentación? ¿Es equilibrada tu dieta? ¿Te hidratas adecuadamente? ¿Obtienes los nutrientes necesarios?
- ¿Pasas suficiente tiempo al aire libre?
- ¿Haces ejercicio y mueves el cuerpo? ¿Con qué frecuencia?
Las siguientes indicaciones también pueden ayudarle a obtener una perspectiva de su estilo de vida actual:
- ¿Existen fuentes de estrés en tu vida? ¿Cuáles son?
- ¿Cómo afrontar las situaciones estresantes?
- ¿Te conectas con otras personas?
- ¿Estás a la altura de tus valores?
- ¿Te estás saboteando a ti mismo y a tu felicidad?
- ¿Tienes creencias limitantes? ¿Cómo te frenan?
Las respuestas a estas preguntas pueden darte una visión general de las áreas de tu vida en las que podrías centrarte. Ser consciente de lo que te estresa puede ayudarte a crear mejores mecanismos de afrontamiento o a reinterpretar las situaciones estresantes de forma diferente.
Por ejemplo, si tienes una tarea desafiante en el trabajo que te genera estrés, puedes cambiar tu forma de abordarla o usar esta nueva conciencia de tu desencadenante de estrés para cambiar tu forma de pensar y reaccionar ante ella. Un ejemplo sería adoptar una mentalidad de crecimiento y empezar a ver los problemas como oportunidades de aprendizaje y crecimiento, en lugar de como obstáculos y adversidades interminables.
Aplicar actividades de relajación y liberación de tensión.
A menudo sentimos tensión psicológica y emocional en el cuerpo. La ansiedad puede provocar rigidez en los hombros, lo que provoca dolor de cuello y espalda. La tristeza y el cansancio pueden manifestarse en forma de dolor en el pecho, dolor de espalda y sensación de debilidad o fatiga.
Tu cuerpo también puede influir en tu estado emocional. Sin embargo, puedes liberar gran parte de esta tensión mental simplemente realizando ciertas actividades físicas. La actividad física aumenta los niveles de oxitocina, dopamina y serotonina en el cerebro, y este cambio químico también puede mejorar significativamente tu estado mental y tu salud emocional.
Aquí te mostramos algunas de las mejores actividades para desestresarte y liberar tensiones:
- Yoga: Para explicarlo de forma sencilla, el yoga combina el movimiento corporal con la meditación y ayuda a lograr una forma especial de pensar que puede ayudarte a sentirte más saludable y más conectado contigo mismo.
- Correr: Correr puede ser muy meditativo. Muchos corredores de largas distancias afirman experimentar la euforia del corredor , un estado de relajación y euforia tras un entrenamiento intenso.
- Artes marciales: Este tipo de deporte requiere un alto nivel de concentración y sincronización entre cuerpo y mente. Existen muchos tipos de artes marciales que se pueden practicar, como el aikido, el tai chi, el judo, el karate o el taekwondo.
- Ejercicios de respiración: Los ejercicios de respiración le ayudan a mejorar las capacidades de sus pulmones, corazón y pecho, a mantener niveles saludables de oxígeno en sangre y a permanecer tranquilo y conectado consigo mismo.
- Reír: Una risa genuina suele devolverte a la realidad y liberarte de la tensión. Pasa más tiempo con personas que te hagan reír. Mira o lee algo que te parezca gracioso al menos dos o tres veces por semana.
- Tiempo de calidad con los seres queridos: Pasar tiempo con los seres queridos es crucial para liberar tensiones. El sentimiento de pertenencia y conexión te da un propósito en la vida y te ayuda a superar las adversidades. No necesariamente tienes que hablar de tus problemas ni abordar tus emociones cuando pasas tiempo con un ser querido. Simplemente disfrutar de la presencia mutua es suficiente para sentirte más conectado contigo mismo.
¿Y cómo sabes si estás haciendo todo esto bien? Quizás notes que sonríes más, por ejemplo. También notarás que tu postura es más recta y tu forma de caminar se vuelve más relajada. Tu comunicación con los demás se siente más profunda y tranquila. Si reconoces algunas de estas señales, definitivamente vas por buen camino.
Practica la atención plena
Una de las prácticas más poderosas diseñadas para reconectar la mente y el cuerpo es la práctica dela atención plena . La mayoría de las personas están familiarizadas con la meditación de atención plena, pero esta práctica implica mucho más que unos pocos ejercicios. La atención plena es una forma de abordar la vida. Se trata de estar consciente y presente al comer, hacer ejercicio o pasar tiempo a solas.
Contacto físico
No todos nos sentimos igual de cómodos con el tacto. Sin embargo, si quieres trabajar en esto, dedica tiempo a analizar cómo percibes el contacto físico y si quieres desafiarte más en este aspecto.
Por ejemplo, organiza una sesión de masaje con alguien cercano y relajen mutuamente los hombros, brazos y pies. Puede ser tu mejor amigo o tu pareja. O quizás te sientas más cómodo visitando a un masajista profesional. También puedes aprender a liberar la tensión de los hombros, a masajear los puntos de presión del cuerpo o a masajearte las manos para liberar tensión. Además, puedes probar diferentes tipos de aceites de masaje para relajarte.
El masaje debe ir acompañado de una práctica de atención plena y una participación plena y consciente. De esta manera, podrás recuperar fácilmente la conexión mente-cuerpo que quizás sientas que te falta.
Pasar más tiempo en la naturaleza
La Madre Naturaleza nos da la vida y también puede ser una gran terapeuta . Puedes conectar con la naturaleza sentándote o caminando descalzo sobre el césped, pasando tiempo al aire libre, cuidando tu jardín o nadando en un lago o en el mar. Si vives en un apartamento, puedes enriquecerlo con plantas; cuidarlas puede ser sorprendentemente gratificante y relajante.
La naturaleza es cíclica. Observar los cambios entre el día y la noche, las estaciones o el paisaje que nos rodea también puede resultar relajante y gratificante.
Limite el uso de la tecnología
Puede ser difícil mantener el contacto mente-cuerpo en la era digital, especialmente cuando nuestros teléfonos, portátiles y otros dispositivos se han convertido en puertas de entrada al interminable entorno digital. Pasar demasiado tiempo en la zona virtual puede afectar negativamente tu relación con tu cuerpo.
Limitar el uso de la tecnología, especialmente cuando estás físicamente presente con otras personas o cuando estás trabajando, estudiando o preparándote para dormir, puede ayudarte a recuperar la sensación de estar en el momento.
_____________________
Uno de los mayores desafíos de la cognición humana es procesar la idea de que un día dejaremos de existir y que nuestro alcance en la vida es muy limitado. Y esto nos lo recuerdan constantemente. Abordar nuestras limitaciones personales y como seres humanos puede ser a veces bastante difícil, pero aprender a aceptarlas y disfrutar de la vida que se nos ofrece suele ser liberador.
No puedes controlarlo todo, pero lo que sí está en tu poder es aceptar que la vida es así: infinita y fugaz a la vez, impredecible y llena de sorpresas. Y mientras estés en armonía con tu mente y tu cuerpo, tú decides cómo vivirla.