Quejarse, juzgar y poner excusas. A simple vista, estas acciones no parecen tener relación. Aparte de que todos lo hacemos a veces, ¿tienen algo más en común?

Sí, su potencial increíblemente destructivo.

En este artículo vamos a abordar estos tres comportamientos, analizarlos, explicarlos y ver qué se puede hacer para romper con ellos de una vez por todas.

Excusas: ¿Qué son y por qué las ponemos?

¿Algunas de estas palabras te resultan familiares?

  • Duda de uno mismo;
  • Dilación;
  • Incertidumbre;
  • Zona de confort;
  • Racionalización;
  • Ansiedad;
  • Lástima;
  • Injusticia...

Si al menos tres de estos términos se aplican a usted, lo más probable es que esté luchando constantemente por encontrar excusas.

"Reprobé el examen porque el profesor me odia."

"Soy demasiado mayor para empezar a bailar."

Empezaré a entrenar el lunes. No trae buena suerte empezar a mitad de semana...

Todos ponemos excusas de vez en cuando. La opinión general es que las excusas son una fachada para la pereza, mientras que la ciencia demuestra que pueden interpretarse como mecanismos de defensa .

El primer psicólogo que analizó el papel de las excusas en nuestra vida psíquica fue Alfred Adler. Sugirió que las personas culpan a factores externos o minimizan la importancia de la situación cuando se sienten incapaces de asumir la responsabilidad o afrontar la verdad. Todo esto con el objetivo de mantener una autoimagen positiva.

En un estudio realizado en 1989, los investigadores Higgins y Snyder dividieron a los participantes en dos grupos aleatorios. Se les asignó la misma tarea de aprendizaje, pero un grupo recibió retroalimentación positiva y el otro negativa.

Quienes recibieron retroalimentación negativa calificaron la tarea como difícil con mayor frecuencia, mientras que el grupo que recibió retroalimentación positiva la calificó como fácil. Los participantes del segundo grupo tuvieron que inventar una excusa para su supuesto fracaso. Casi ninguno asumió la responsabilidad personal del "fracaso", manteniendo así una imagen positiva de sí mismos.

El mecanismo subyacente que genera excusas es el desagradable estado de disonancia cognitiva : una sensación de incomodidad cuando nuestros pensamientos, creencias o actitudes son inconsistentes.

Si crees que eres un buen estudiante, suspender un examen te lleva a un estado de disonancia cognitiva.

Como seres humanos, buscamos la coherencia interna: queremos que nuestros pensamientos, creencias, acciones y el mundo exterior estén alineados. Cuando experimentamos incoherencia, buscamos maneras de resolverla. Intentamos justificar nuestro comportamiento añadiendo nuevos aspectos a la historia o evitamos la información contradictoria que la causa.

Estos son algunos de los mecanismos que utilizamos.

  • Racionalización del tipo “uva agria”: “Reprobé el examen porque el profesor me odia”.
  • Trivialización: cambiar nuestras creencias para reducir la importancia de la situación y el nivel de disonancia. «De todas formas, el examen no era tan importante».
  • Racionalización tipo "dulce limón": "Esa persona es aburrida, de todas formas no quería salir con ella. Está mucho mejor con X". "No quería entrar a la universidad, quería tomarme un año libre y viajar".
  • Distracción: en lugar de hacer lo que se supone que debemos hacer, procrastinamos, mientras nos convencemos de que estamos haciendo algo bueno como descansar, investigar, leer, limpiar, hablar con amigos, etc.

El mecanismo subyacente para poner excusas puede ser la disonancia cognitiva, pero ¿cuál es la razón?

Miedo.

  • Miedo al fracaso;
  • Miedo a la responsabilidad;
  • Miedo a la incertidumbre;
  • Miedo a la vergüenza;
  • Miedo al cambio;
  • Incluso el miedo al éxito (procrastinación, ya que el éxito en sí mismo conlleva ciertas responsabilidades);
  • Falta de confianza que induce miedo.

Si poner excusas se convierte en una estrategia para toda la vida, las cosas podrían fácilmente desviarse. Negarse a asumir la responsabilidad, perder la confianza de los demás, procrastinar y no alcanzar su máximo potencial son solo algunas de las consecuencias.

Por suerte, puedes ponerle fin. Y no es cuestión de talento, entorno ni siquiera de inteligencia: es solo cuestión de voluntad y elección.

Cómo dejar de poner excusas

1. DEJA DE COMPARARTE CON LOS DEMÁS

Si bien compararnos con otras personas es inherente a la naturaleza humana, también nos hace vulnerables al miedo al fracaso y al bajo rendimiento.

La única comparación que merece nuestra atención es con nosotros mismos. ¿Cómo imaginas tu mejor versión? ¿Qué tan cerca estás de esa imagen? ¿Qué necesitas para lograrla?

Practica el amor propio y concéntrate en ti mismo y en tu desarrollo personal en lugar de fijarte en los demás. Todos somos diferentes y no tiene sentido compararse con los demás .

2. CULTIVA UNA MENTALIDAD POSITIVA: PRACTICA LA GRATITUD Y LAS AFIRMACIONES

Las excusas se inventan desde una postura poco favorecedora de miedo e insatisfacción. Las emociones y actitudes negativas generan comportamientos negativos. La mejor manera de acabar con esto es centrarse en lo positivo. Hay dos excelentes prácticas para levantar la moral e inculcar una mentalidad positiva: llevar un diario de gratitud y practicar afirmaciones .

Inculcar una mentalidad positiva es un proceso, no un truco de una sola vez. Tómate tu tiempo y sé constante con tu práctica diaria de positividad.

3. REDEFINIR EL SIGNIFICADO DE “FRACASO” Y “ERRORES”

El miedo al fracaso es la base de las excusas. Este miedo puede ser tan limitante que empezamos a evitar riesgos a toda costa y caemos víctimas de nuestra mentalidad fija : la creencia de que nuestras habilidades, talentos o limitaciones personales están predeterminadas e inamovibles.

Si ésta se convierte en nuestra única realidad, ¿qué más nos queda sino poner excusas, retrasar la finalización de proyectos, procrastinar o culpar a factores externos por nuestra falta de éxito?

Afortunadamente, las habilidades de nadie son inamovibles. El trabajo duro y redefinir el significado del éxito, los errores y los fracasos son la clave para lograr unamentalidad de crecimiento y una vida más productiva.

El fracaso y los errores son parte inevitable de cualquier éxito. Alcanzar una meta implica sobrevivir a una larga secuencia de fracasos y aprender de los muchos errores que se cometen en el camino.

En lugar de temer al fracaso, empieza a ver en él valiosas lecciones. En lugar de creer que no eres lo suficientemente inteligente para algo, cree que estás en un largo camino para aprender una nueva habilidad.

4. RECONOCE QUE LAS IMPERFECCIONES ESTÁN BIEN

Las imperfecciones no son motivo de queja, son lo que nos hace seres humanos únicos. Pensar demasiado en ellas solo puede frenarte y hundirte más en el pozo.

Tómate tiempo para aceptar tus errores, procesarlos, analizar las lecciones que puedes aprender de esa experiencia y seguir adelante.

¿Gastaste una cantidad de dinero inesperada? ¿Reprobaste un examen? ¿Te saliste de tu horario semanal? ¿Prometiste demasiado y cumpliste poco?

Está bien. No hay razón para darle vueltas a la culpa ni para creerte incapaz de seguir luchando por tu objetivo. Acepta lo que hiciste y sigue adelante. La vida puede ser mucho más sencilla de lo que crees.

Quejarse: ¿Qué es y por qué lo hacemos?
Cómo dejar de poner excusas, quejarse y juzgar

Quejarse significa expresar insatisfacción, oposición, preocupación o molestia por algo o alguien.

Si bien no hay nada de malo en quejarse ocasionalmente (incluso puede resultar liberador), convertirlo en un hábito puede tener algunos efectos negativos.

Aparte de que resulta molesto para las personas que nos rodean, este tipo de actitud pesimista también puede ser perjudicial para nuestra salud.

Un estudio de 2004 reveló que las personas con una actitud optimista tienen mejor salud cardíaca que aquellas con una visión del mundo pesimista y un menor riesgo de muerte por todas las causas.

Un estudio longitudinal de 11 años de duración descubrió que las personas pesimistas tienen un riesgo 2,2 veces mayor de morir de enfermedad coronaria, independientemente del género, el hábito de fumar o el historial de diabetes.

Quejarse también tiene mucho que ver con nuestra salud mental. Cuando se combina con factores como niveles bajos de actividad, tristeza, vacío, pérdida de interés o problemas de sueño, quejarse constantemente también puede ser un síntoma de depresión .

LAS 5 RAZONES PRINCIPALES POR LAS QUE LA GENTE SE QUEJA

1. Frustración : la incapacidad de alcanzar un determinado objetivo o satisfacer una necesidad puede generar frustración y quejas.

2. Pesimismo y depresión: cuando algo no anda bien en nuestro interior, tendemos a proyectarlo al exterior. El resultado final suele ser una actitud negativa y quejas.

3. Cultura familiar: si creces en un entorno donde la gente se queja constantemente de todo, esto se convierte en tu modus operandi.

4. Atención: Para algunas personas, quejarse es la forma de llamar la atención de los demás. No hay vergüenza en reconocer esto como un patrón personal y tratar de corregirlo.

5. El sesgo de negatividad: los humanos estamos programados para percibir y experimentar las cosas malas con mayor intensidad que las buenas. Esto puede fomentar una mentalidad de queja.

Cómo dejar de quejarse: algunos consejos sencillos

Superar episodios negativos requiere tiempo y paciencia.

1. HABLA DE EMOCIONES EN LUGAR DE FRUSTRACIONES

En lugar de quejarte, puedes adoptar un enfoque más constructivo y hablar de tus verdaderos sentimientos. Las quejas son señales de que algo anda mal, pero son debilitantes porque no hay nada a lo que aferrarse y quizás arreglar. Los sentimientos, en cambio, te ayudan a comprender por qué te sientes así. Te acercan a otras personas y abrirte puede ayudarte a superar las adversidades.

2. DESAGÜE EN OTRO LUGAR

La actividad física, las manualidades, practicar pasatiempos o llevar un diario son excelentes maneras de desahogarse del mal humor.

En lugar de desanimarte aún más quejándote, concéntrate en una actividad que te traiga alegría. Sea cual sea tu desahogo, asegúrate de que:

  • Te gusta;
  • Usted encuentra la actividad gratificante;
  • Te sientes aliviado después.

3. PRACTICA LA GRATITUD

Lo opuesto a una actitud quejosa y pesimista es una actitud de gratitud. Agradece a tus increíbles compañeros de equipo en lugar de quejarte de tu jefe o de tu carga de trabajo.

Esta estrategia de mentalidad positiva no hará que las cosas malas desaparezcan, pero, si cambias tu enfoque, se volverán menos importantes y viceversa.

4. ACEPTAR LA RESPONSABILIDAD

Quejarse de algo que te molesta directa o indirectamente es un comportamiento pasivo y reactivo que no lleva a nada. Si quieres ver un cambio, asume la responsabilidad total de lo que sucede en tu vida. Asume un rol más proactivo y responsable, y resuelve la situación o acéptala, déjala ir y sigue adelante.

5. Sorpréndete haciéndolo

La parte más difícil de cambiar un comportamiento es reconocerlo en el momento.

Busca pistas en las reacciones de otras personas, observa tu propio comportamiento o pídele a alguien cercano que te diga cuándo nota que te quejas demasiado.

Juzgar: ¿Qué es y por qué lo hacemos?

Cómo dejar de poner excusas, quejarse y juzgar

Juzgar a una persona no la define. Te define a ti. - Desconocido

LA PRIMERA IMPRESIÓN

Según la ciencia, solo nos toma 0,1 segundos formarnos una impresión del carácter de otra persona. Si bien la precisión de estas impresiones puede variar, hay algo que sí es constante: son muy consistentes.

Un experimento realizado al principio y al final del semestre en la Universidad de Stanford mostró que las primeras impresiones de los estudiantes sobre los profesores, basadas en videoclips mudos de 15 segundos de duración, apenas cambiaron al final del semestre.

Como seres humanos, valoramos mucho las primeras impresiones y nos resulta extremadamente difícil desprendernos de ellas.

Hay muchos proverbios sobre las primeras impresiones, que enfatizan su importante papel en nuestra socialización: «Nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión» o «La primera impresión es la última». Aunque valiosas, las primeras impresiones no son necesariamente muy precisas. Por eso también decimos «no juzgues un libro por su portada».

La consecuencia de emitir juicios basados ​​en la primera impresión es un sesgo cognitivo llamado efecto halo o error de halo , que se refiere a la forma en que sacamos conclusiones sobre el carácter de alguien basándonos en una mirada.

En pocas palabras, algunas personas pueden pensar que una persona guapa o bien vestida también es buena, o que alguien con ropa rasgada es malo o peligroso. Así se forman los prejuicios.

En realidad, es imposible estar completamente libre de juicios. Así funciona nuestro cerebro: conectamos información basándonos en normas culturales, experiencias y mensajes parentales, la combinamos y sacamos conclusiones.

Sin embargo, podemos atraparlo y dejarlo ir conscientemente.

“TÚ TIENES LA CULPA”

Otro error cognitivo común que sigue al error de halo es el error fundamental de atribución , o la tendencia a sobreestimar la importancia del carácter de una persona (por encima de factores externos) en determinadas situaciones.

También juzgamos a otras personas porque queremos sentirnos mejor con nosotros mismos.

“Esa idea es tan estúpida” —implica que mi idea es mejor.

“Esta presentación es aburrida” —implica que habría hecho una mejor.

“Esta es la peor película de la historia” implica que habría tomado una mejor decisión.

“¿Qué clase de atuendo es ESE?” —implica que tengo un estilo de vestir más sofisticado.

La forma en que juzgamos a los demás a menudo refleja nuestro miedo a lo que piensan los demás sobre nosotros. Intentamos alinear nuestros juicios con nuestras suposiciones sobre las opiniones de los demás.

¿Cómo dejar de juzgar?

A continuación se presentan algunos consejos sencillos que deberían ayudarle a ser menos crítico.

1. ACEPTA TU MISMO

Juzgar puede ser una estrategia de supervivencia social. Organizamos nuestro mundo en categorías y conectamos piezas que no necesariamente encajan: todo perro peludo quiere acurrucarse, y todo perro musculoso morderá. Esta estrategia nos ayuda a sobrevivir en condiciones difíciles, pero produce prejuicios dañinos como efecto secundario.

Analiza tu interior e intenta comprender tus necesidades. ¿Cuál es el origen de tu juicio negativo? Cuanto antes te comprendas y te aceptes, antes podrás reconocer y dejar atrás los comportamientos tóxicos.

2. PRACTICA EL AMOR Y LA COMPRENSIÓN

El amor es la ausencia de juicio. - Dalai Lama

Aunque juzgar es un instinto natural, puedes controlarlo cambiando tu mentalidad. Reemplaza la mentalidad de escasez y haz todo desde el amor. Trata a los demás con empatía, amor y respeto, y eso es lo que recibirás a cambio. Júzgalos, y probablemente te juzgarán a ti también.

Es una profecía autocumplida.

3. EVITA TOMAR TODO COMO PERSONAL

Si alguien se porta mal contigo sin una razón clara, probablemente no se trate de ti. Aun así, no juzgues. Juzgar te hará sentir amargado y desagradable, mientras que dejar pasar las cosas puede ayudarte a superar la situación y comprenderla mejor.

¿Alguna vez te despiertas pensando: "¡Qué día! ¡Hoy le voy a arruinar el día a alguien!"?

¿No? Bueno, te aseguramos que nadie lo hace. Intenta no engancharte. No se trata de ti. Juzgar no te traerá nada bueno.

4. CAMBIA TU FORMA DE MIRAR EL MUNDO

Uno de los mejores antídotos contra el juicio es observar.

Cuanto más observas el mundo que te rodea, menos personal lo tomas.

Así es como los psiquiatras, psicólogos y psicoterapeutas se mantienen libres de juicios en situaciones desagradables: observando. Nadie nace libre de juicios; todo es cuestión de práctica. Puedes desarrollar habilidades de observación mediante la atención plena, la meditación y la práctica de la gratitud. Te hacen más consciente de ti mismo, de las emociones de los demás y te abren a múltiples perspectivas.

Envolviéndolo
Cómo dejar de poner excusas, quejarse y juzgar

Resumamos brevemente algunos de los puntos principales:

  • Quejarse, juzgar y poner excusas es normal: todos lo hacemos a veces.
  • Puede ser perjudicial si lo hacemos en exceso debido a la mayor negatividad general que sigue a estos comportamientos.
  • Afortunadamente, hay cosas que puedes hacer para cambiar tu mentalidad, mejorar tus hábitos y modificar tu actitud y mentalidad que te ayudarán a superar aún más estos comportamientos tóxicos.

Tenga en cuenta que el cambio no es fácil de lograr. Requiere tiempo y práctica, ya que el cambio es un proceso, no un paso.

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